Hábito 4: Dedica 20 minutos a planificar el menú semanal

Planificar un menú semanal puede tener muchas ventajas que te ayudan a mantener un estilo de vida saludable. Veamos algunos beneficios con más detalle:

  • Ahorras tiempo. Tiempo que usas para pensar en qué vas a comer cada día. Esos momentos en los que te quedas delante de la nevera abierta, contemplando los ingredientes para finalmente decidir que no tienes nada comida en casa y acabas pidiendo comida para llevar. Tiempo que usas para ir a hacer la compra. Si tienes planificado un menú semanal solo tendrás que ir a hacer la compra una o dos veces a la semana. Tiempo que usas paseando por el super y pensando en qué comprar. Si tienes planificado tu menú tendrás una lista de la compra y esto te evitará también comprar comidas que, en realidad, no quieres consumir. Tiempo que usas en la preparación y en recogerlo y limpiarlo todo. Cada vez que cocinas tienes que usar varios utensilios y cuando acabas toca recogerlo y limpiarlo todo. Sin embargo, si sigues un menú semanal, las grandes preparaciones van a ser solo una o dos veces a la semana.
  • Ahorras dinero.  El hecho de tener comida lista en casa que, además, sabes que te encanta, o inclusive saber con adelanto lo que vas a cocinar, evitará que pidas comida para llevar a última hora que suele ser mucho más cara de si preparas tus propias comidas. Además, el hecho de tener una lista de la compra te ayuda a evitar comprar comida en exceso y eso implica un ahorro de dinero.
  • Sabes lo que estás comiendo. Al prepararte tus comidas en casa, tienes el completo control de lo que comes y de los ingredientes que usas para preparar tus comidas. Conoces la calidad de los alimentos y, además, controlas las cantidades.
  • Comes lo que de verdad te gusta.  ¿Te ha pasado alguna vez de comer fuera y que un plato que te apetece esté hecho con algunos ingredientes que no te gustan o, peor aún, que no puedes comer? Preparar tus comidas ayuda a asegurarte de que lo que vas a comer te gusta de verdad, lo disfrutas y es apto para tus exigencias dietéticas. Recuerda que quedarte satisfecha con todas tus comidas te ayuda a picotear menos entre ellas.
  • Tienes control sobre las cantidades que comes.  Vas al restaurante y te sirven unas raciones enormes y, aunque sabes que es demasiada comida para ti, te da pena dejar comida en el plato y acabas comiéndotela toda. Es verdad que puedes pedirla para llevar, pero a veces estás ocupada y no es conveniente ir cargando esa comida. Además, muchos restaurantes usan contenedores de plástico de un solo uso que sabes no son amigables para el medioambiente. Sin embargo, si organizas tus comidas con un menú semanal puedes controlar las cantidades que cocinas y que vas a comer.
  • Te ayuda a elegir comer saludable. Por un lado porque vas a planificar tus comidas con tiempo y pensando en los ingredientes que más te conviene consumir. Por otro lado, como ya hemos visto arriba, como vas a tener un lista de la compra, evitarás comprar comida extra y, sobre todo, comida basura.
  • Evitas el desperdicio de comida. Si tienes tus comidas organizadas es difícil que se queden ingredientes que se acaban poniéndose malos mientras esperan que encuentres una receta para ellos. Además, al tener tu lista de la compra solo comprarás las cantidades de comidas que te hacen falta y que vas a usar seguro.
  • Comidas listas en caso de emergencias. Me refiero a cuando de repente notas que estás hambrienta, o cuando vuelves a casa tarde y con hambre que parece que lo único que te apetece es comida basura. Estas comidas de emergencias pueden ser las comidas que has dejado listas o, inclusive alguna comida extra que decidiste congelar por si un día no consigues preparar nada.
  • Menos stress. Despertarse por la mañana y pensar, “Qué voy a comer hoy?”. O volver hambrienta de un largo día de trabajo y tener que pensar en qué vas a prepararte para comer. Tenerlo ya todo organizado te hace ahorrar energías y estrés que irían en intentar encontrar soluciones de última hora.
  • Consigues mantener una dieta variadas.  Puedes ver lo que comiste las últimas semanas y puedes elegir comidas diferentes para ir manteniendo una variedad de alimentos que te permite mantener una ingesta regular de una amplia variedad de nutrientes. Además, si haces una lista de los ingredientes que no te gustan y que no sueles comer, puedes intentar ir introduciéndolos despacio en tu dieta.

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